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Discusión: Por pasar el rato...

  1. #11
    Gran Sabio Avatar de Keylan
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    resulta interesante esa mezcla de la voz en primera persona y la voz en tercera persona con la que vas narrando los acontecimientos, eso ayuda a entender mejor al personajje, lo hace mas cercano, en serio, parece que estes viviendo la historia, me gusta mucho, la vas a continuar o la vas a dejar tal cual como ya dijiste anteriormente?
    "Bajo la piel todos somos hermanos, y estaría dispuesto a despellejar a la humanidad para demostrarlo". Ayn Rand

  2. #12
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    No tenía pensado continuarla, pero como todo, dependerá de que un dia se me crucen los cables, me aburra y no se me ocurra otra cosa mejor en la que perder mi tiempo

  3. #13
    Gran Sabio Avatar de Keylan
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    pues espero que ese dia llegue pronto
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  4. #14
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    En ese instante sentí como mis mejillas se incendiaban por completo, como si de ardientes ascuas se tratasen, no se bien si por saber que todavía estaba en sus pensamientos o por el hecho de poder contemplar esa maravillosa sonrisa de la cual no podía apartar mis ojos pese a que el calor que sentía en mis mejillas me estuviese dando la sensación de que fuese a acabar quemando mi piel.

    - Terminarías antes si me hicieses una foto – me dijo ella sin dejar de sonreir.
    - Oh, lo siento, no quería mirarte fijamente, es…bueno…que me alegro de verte, solo eso – dije mientras maldecia para mi mismo por estar quedando como un auténtico i.diota
    - No te preocupes no pasa nada, es normal, soy adorable, yo si fuese tu tampoco podría dejar de mirarme con la boca abierta –respondió

    Por un instante permanecí sin saber que responderle hasta que vi en su sonrisa que tan solo se estaba burlando de mí. Debía de estar pasandoselo muy bien a mi costa, pero he de reconocer que se lo estaba poniendo muy fácil.

    - En realidad no era eso, solo es que me has sorprendido, en las fotos que vi de ti me pareciste mucho más joven, no sabía que eras mucho mayor que yo –Le dije mientras la miraba fijamente a los ojos.

    Ella me miró con la boca completamente abierta mientras solo conseguia articular.

    - Queee….como te atreves a llamarme….- Dijo con la boca todavía medio desencajada.

    En ese mismo instante se dio cuenta de que una sonrisa afloraba a mi rostro y no pudo evitar echarse a reir.

    - Vale, estamos en paz. Yo no continuaré riendome más de ti si tú haces lo mismo conmigo.
    - No será fácil-respondí- Pero haré todo lo que esté en mi mano –le dije mientras le guiñaba un ojo.

    Laura me cogió por el brazo y me indicó la salida de la estación. Cogí con la otra mano la maleta y con mi otro brazo todavía firmemente sujeto por la mano de Laura, comenzamos a andar hacia la puerta de acceso al terminal de la estación. Era muy extraño estar por fin junto a ella, por un lado me sentia como si lo tuviese que saber todo sobre ella, pero por otro lado era como si fuese una completa desconocida de la cual lo tenia todo aún por descubrir. Era ciertamente insólito, tras tantas horas de largas conversaciones, como si la persona con la que había hablado todas esas madrugadas por teléfono, fuese una persona distinta a la que se encontraba en ese momento a mi lado. Lo sabía todo sobre ella, pero a la vez me daba la sensación, ciertamente irreal, de no saber nada realmente sobre ella. Era curioso lo diferente que podía resultar hablar con una persona en la distancia o hacerlo cara a cara y como podíamos ver a la misma persona con otros ojos tan solo por estar en una situación distinta a la que estábamos acostumbrados, por mucho que la persona en el fondo continuase siendo la misma.

    En realidad la salida no daba a la calle como yo pensaba, sino que la estación del tren conectaba por un pasillo subterráneo con la del metro, donde tras unos pocos minutos pudimos cogerlo camino a la zona sur de Valladolid, lugar donde yo había reservado mi habitación de hotel. No me había parecido adecuado pedirle a Laura que me dejase alojarme en su casa, ella vivía con unas amigas y yo no me hubiese sentido a gusto conviviendo con 3 personas a las que no conocía, bueno, a una de ellas si, al menos en cierta manera. Además no sé si a ella le hubiese hecho mucha gracia tal y como estaban las cosas que un chico al que veía por primera vez durmiese en su misma casa. Bueno, ella tampoco me ofreció quedarme, ni tan siquiera uno de esos ofrecimientos que en ocasiones se hacen para quedar bien, asique no sé hasta qué punto querría realmente que fuese a visitarla.
    Me hospedaba en el hotel Felipe IV, un hotel pequeño pero acogedor y no demasiado económico de lo cual daba buena fe mi resentido bolsillo, pero con un viaje tan precipitado no me había dado tiempo a buscar nada mejor, bueno, mejor no, más barato al menos.

  5. #15
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    Durante el trayecto en metro apenas nos miramos, como si fuésemos dos desconocidos que no sabíamos ni que decirnos, ni tan siquiera la manida frase preguntando sobre el estado del tiempo. Nunca me había considerado un gran conversador, pero incluso a mi estaba empezando a hacerme sentir incómodo el tenso silencio, sin embargo no se me ocurría nada que decir para romperlo.

    Eran cerca de las 18:00 cuando entre unas cosas y otras llegamos a la parada de Bailén, una calle paralela a donde se encontraba el hotel y desde donde, según me había indicado por teléfono el recepcionista con el que había hablado al formalizar la reserva, el hotel se encontraba a tan solo unos escasos 5 minutos a pie.

    - Bueno, ya hemos llegado como quien dice –dije yo tras salir de la estación a la calle.
    - Sí, no vengo mucho por aquí, pero le pregunté a una compañera del trabajo que vive por aquí cerca y me dijo que el hotel estaba bastante cerca de la parada de metro –respondió ella.
    - Vaya. ¿Le has contado a tus compañeras que venía? – Dije no sin cierta sorpresa en la voz.
    - No, en realidad no, le dije que igual tenían que venir unos familiares y por eso le pregunté por la distancia al metro, pero no le dije nada de que fuese a venir un amigo, bueno…no por nada…es que en mi trabajo son demasiado cotillas y no me apetecía darles explicaciones por una tontería.

    Vaya, asique ese era yo, un simple amigo sin importancia, empezaba bien la cosa, estaba claro que lo de este viaje era un error, era difícil ser más i.diota, menuda paliza de viaje para ver a alguien que está claro no quería verme.

    Mientras paseábamos de camino al hotel no podía evitar sentir esa incomodidad que se siente cuando se está al lado de alguien a quien conoces lo suficiente para saber mil temas interesantes sobre los que le podría gustar hablar, pero a la vez con el nerviosismo propio de no saber si realmente estaría interesada en hablar de uno solo de ellos o más bien de “huir” a la mínima oportunidad decepcionada por mi visita tras un año entero sin vernos. Mientras bajaba la cabeza, con miedo incluso de echar una mirada de soslayo a su rostro, no pude evitar fijarme en que el jersey que llevaba puesto, color verde oliva, que había escogido expresamente por resaltar el color de mis ojos, me quedaba más ajustado de lo que recordaba. Parece ser que la falta de ejercicio en los últimos tiempos comenzaba a pasarme factura, no es que estuviese grueso como un tonel, pero sin duda no estaba delgado como hace un año cuando nos conocimos. Esto solo hacía que reafirmar mis inseguridades, ya bastante agudizadas desde mi llegada. Ella sin embargo, no había cambiado en absoluto, al menos eso me pareció tras el leve vistazo anterior en la estación. Sin duda estaba fuera de mis posibilidades, no sé bien porque había accedido a quedar conmigo este fin de semana, quizás porque quería cortar nuestra amistad en persona, bueno, o lo que quisiese que fuera esto.

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